David Rojo
Hasta el final de la tierra peninsular, hasta Cabo San Lucas hay piquitos diferentes y cuyos cuerpos alados con extraordinarios colores varios.
Disfruta de las aves en esta región sudcaliforniana en medio de dos mares, pero cuídate del picote del político que todo lo descompone, deja sin hacer o se le olvida.
Las aves pequeñas que aletean por Cabo San Lucas son magníficas. Sin embargo a las aves depredadoras que se observan por igual en Cabo San Lucas, como aguilillas, halcones, búhos, tiene años que se ha sumado un pico mas depredador el del político.
Podemos disfrutar del aleteo, casi juntos, del Pájaro Azul, del Colibrí, del Cardenal del Desierto, del Pinzón hembra (que se deja apreciar en la fotografía con un pico poco común), de la Paloma Pitayera, del Carpintero con su inconfundible mancha roja en plena cabeza.
Y hay más y más aves.
Si hay aves es porque sería buena la salud del lugar. Son muy comadreras, de más impacto en su efectiva comunicación que el periodista. Si el destino tiene salud, que buena promoción , y por tal llegan desde Alaska o sudamérica.
Sin embargo con lo que ya está pasando de nueva cuenta en Cabo San Lucas con toda esa nata de polvo que se extiende por entre el cielo de la ciudad portuaria sanluqueña con toda esa porquería que lleva el viento desde los asentamientos sin drenaje, o las aguas negras que irresponsables y sin ser sancionados avientan sobre las calles laterales de la carretera en la zona de El Tezal, las aves deben de estar diciendo ¡aguas!
Qué decir Gobernador Víctor Castro con lo que sucede a 30 kilómetros de Cabo San Lucas, en el estero de San José del Cabo. Vaya destrucción de un hogar de especies endémicas y decenas y más decenas de migrantes.
Ya va para cuatro años Gobernador Castro que te comprometiste en acto público, con palabra pública, que el estero sería rescatado. No ha sido así. Nada. Hasta le vieron la cara al pueblo con un equipo millonario para la limpieza del lirio acuático, lo que quedó como el Monje Loco: nadie sabe nadie supo.
Y sin responsables.
De piquitos a picotes.