David Rojo
En aquella ocasión –y otras más– sí había nieve para todos los barquillos del mundo.
El Citlaltépetl o Pico de Orizaba, el Popocatépetl y su novia La Mujer Dormida, Iztaccíhuatl, repletos de blanco.
Sin embargo resultaría una experiencia diferente, única, el fotografiar –el lunes 17 de marzo– a estos gigantes de México en plena desnudez. Las gigantonas montañas tal cual, compartidas en la edición de Los Cabos Extraordinario del martes 18.
En esta edición del miércoles 19 los volcanes con nieve.
Al Citlaltépetl se le identifica por igual como el Pico de Orizaba, pero visto en medio de la Avenida 1, de Córdoba, resulta toda una magnífica postal y qué decir del disfrutar del paisaje con el volcán de 16 mil años de edad disfrutando de un grato café o de un buen desayuno con esa vista del gran ventanal en el tradicional hotel Posada Loma –con sus andadores de árboles y gratos jardínes- del vecino Fortín de La Flores a siete kilómetros de Córdoba, más todavía la imponente imagen del Citlaltépetl si uno llega hasta Coscomatepec –con ese increíble y riquísimo pan de manteca de La Fama con 100 años de existencia la panadería– y por siempre el poblado con el nombre y memoria de uno de los héroes de la Independencia: Nicolás Bravo. Y sí Orizaba aparte todo cambiante, hasta ese Río Blanco todo contaminado, rescatado y convertido en todo un gran paseo ambiental –ojo Christian por lo del Estero de San José del Cabo, tanto que se puede hacer y que además genere beneficios–.
Y los novios, esos magníficos vecinos del Pico de Orizaba, también a plenitud con la nieve.
La nieve cubre al Popocatépetl y a su novia La Mujer Dormida, Iztaccíhuatl.
El gran guerrero echando fumarolas y la majestuosa novia recostada.
Las grandes montañas de México.
Desde tierra o desde el aire el paisaje es impresionante de este eje volcánico, lamentablemente, con amenazas en contra como la tala.
México con sus gigantes.