David Rojo
Todos miran hacia el frente.
La humareda se extiende por entre las humildes viviendas; el fuego ha consumido una de éstas.
Nadie mira hacia arriba, hacia ese terrible enjambre de cables.
Hay curiosos. Y personal con uniforme militar y policial para asistir en ese momento difícil al asentamiento humano.
A primera mano no se observa ningún gobernante.
Nadie quien ejerza el poder político.
Esos los del poder político andan en el 2027.
El lamentable incendio, sin embargo da testimonio del presente. Un presente perdido con el que en Cabo San Lucas se sigue amaneciendo al día siguiente.
Cada que cae una hoja del calendario, la fecha se mueve, así 10 de enero, cuatro de febrero, 19 de marzo. Pero, para el calendario social es el hoy en medio de un presente perdido.
Ese presente perdido que envuelve la humareda.
A escasos dos metros arriba del área del siniestro, lo que posiblemente vio el político en tiempos de campaña –pero que hoy ignora– es causa de preocupación mayor:
Un gran enjambre de cables se cruza por arriba de endebles viviendas y que un gran cortocircuito podría ser causa de algún desenlace fatal.
Los Cabos es de insistir se encuentra en medio de la ruta ciclónica por lo que no se debería de incurrir en omisión o indolencia política tratándose del riesgo para vidas y bienes.
Que terrible la mirada distante del político.
El político que llega al poder; el pueblo cuyo destino es nada. Así, con un presente perdido que se le repite día a día.
En Cabo San Lucas hay vidas y bienes en peligro.
Que terrible enjambre de cables de energía eléctrica sobre endebles viviendas.